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CERRANDO CICLOS- Parte 1º

CERRANDO CICLOS

QUÉ ES UN CICLO?

Justo el otro día, me llega un mensaje de mi madre enviándome una foto con una frase para este nuevo comienzo de año, 2021.

“Este mes de enero es un mes que sirve para cerrar ciclos”

Mi madre, a quien y por quien fue que empecé mi interiorización, mi aceptar que yo debía hacerme cargo de mi sonrisa, mi valor, mi felicidad; para sanar lo que de sus ramas heredé; me hizo esa pregunta porque aún no ve el panorama de su vida, mirándolo justamente, como ciclos que tuvieron su comienzo y su fin, y que luego y sin darnos cuenta nace, el siguiente ciclo, el cual ya no contiene las mismas chimichangas, los mismos olores, aunque sí contienen la esencia; la vida; y esa vida como tal, es impermanente y para ser y estar en armonía, para avanzar y amarnos, amar la vida; sólo nos queda aprender a amar la impermanencia de las cosas, captar lo que nos deja cada suceso, cada persona, cada etapa; y dejarlo seguir, como sigue su cause el agua del río.

Pero qué es un ciclo?

La definición justa, nos dice que son períodos de tiempos, en el tiempo, en los cuales se van desarrollando acontecimientos, que comienzan, tienen sus fases, y luego terminan; para dar comienzo al siguiente ciclo.

Consecuencias de no cerrar ciclos

Ahora, volviendo a la pregunta de mi madre. Como lo advierto siempre a todas las bellas mujeres que leo, escucho y ayudo; no todas somos procesadas de la misma manera; que hayas hecho click en el interior para darte cuenta que dentro nuestro, y en nuestra historia familiar, está toda respuesta a lo que nos ocurre; no quiere decir que los que te rodean deban verlo igual. Con mi madre me ocurrió justamente esto; quise que viera la vida como aprendí a verla yo, para ayudarla a sanar y dejara partir en su interior, lo que ya se fue: Nuestra infancia, mía y de mis hermanos, cuando se conocieron con mi padre, cuando se llevaban bárbaro… Quise meterme en su manera de procesar sus pasos por la vida; y no pude, y créanme que dolió.

No aprender a cerrar ciclos, te lleva a vivir eternamente en el pasado, la mente todo el tiempo observa a los sucesos del pasado, como hermosos, es más, viaja en el tiempo para mantenerse ahí todo el día… en el pasado; y la consecuencia de ello es que siempre se le está escapando de sus manos, de su interior… la vida, el ahora; y siente tal dolor por no poder regresar a ese pasado, que comienza a sufrir y a echar culpas innecesarias, obsoletas, de su sufrimiento, a los demás… Tan sólo porque no aprendió a cerrar ciclos.

Los ciclos y las parejas

Con las parejas. ocurre exactamente lo mismo.

La vida misma nos pone adelante nuestro, lo que estamos necesitando en cada momento; pero no es para adherirnos y anclarnos eternamente a ello; todo lo contrario, es para amar eso, apreciar su sabor, su textura. su olor; y mientras va ocurriendo, disfrutar de cada momento en tiempo y forma; y cuando esa relación, comienza a hacernos sentir que no es lo mismo, que no volamos cuando estamos intimando; que por cualquier nimiedad nos molestamos y reaccionamos de manera hiriente para él y para con nosotras mismas, es porque hay  que cerrar ese ciclo y hacerlo en paz, con paz interior, por el amor propio y consecuentemente para dar amor de verdad al mundo.

Amar la impermanencia de las cosas en la vida, nos lleva justamente a aprender y comprender el mensaje, la enseñanza que nos deja cada situación, cada persona, cada hecho aunque parezca accidental, porque es justamente lo que nos está haciendo falta para SER quienes estamos destinados a ser en esta vida; y hacerlo nos lleva a cumplir la misión por la que vinimos a este mundo.

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