Amarse a sí misma Blog

Yo también estuve ahí

POR QUÉ SÉ QUE PUEDO AYUDARLAS?

Por qué y para qué decirle basta a algo que te daña?

Porque la única manera de dar amor es amándote, el mejor acto de amor hacia ti y hacia él, es la honestidad.

LAS RESPUESTAS ESTÁN DENTRO

Soy una convencida, después de años de búsqueda incesante afuera de mí ser, de una solución a todo el dolor que padecía por sentir que siempre buscaba la aceptación ajena a mí, transformándome en muchas ocasiones en alguien que no era para sentirme amada y aceptada; y llegué al punto de mí vivir de caer en un profundo dolor… Había escogido como pareja a un ser que buscaba a alguien a quien cuidar, pues claro yo no sabía quién era? Por qué vivía? Para qué estaba aquí?
Y fue cuando me vi en ese hueco muy profundo y oscuro que pude empezar a ver que toda solución estaba justo dentro mío, que me había evitado yo misma toda mi vida.
Curar lo que hice mal, sanar desde lo que a mí ocurrió, y lo que traía heredado fue el camino que me sacó del lugar de víctima para transformarme en una mujer de valor, entera y así pude comenzar a ayudar a aquella mujer que llegó a su noche existencial, a notar el peso de cada despertar siempre en ese lugar que no es suyo, que no ama a quien hoy su pareja porque algo en ella a hecho click, y ese algo es la señal de que es momento de mirar adentro para empezar a transitar el más bello camino que la hará única y millonaria en todos los aspectos de su vivir.
En este programa tendrás todas las armas para sanar y comprender todo lo que te ocurre para empezar a ser tú misma quien haga de ti la verdadera mujer que eres.

ACOMPÁÑAME SÉ QUE LO LOGRARÁS.

POR QUÉ ÉSTE PROGRAMA Y NO OTRO?

Quién es Sonia y por qué cree que puede ayudarme?

Es simple… porque YO por mucho tiempo, estuve ahí. 

Porque aunque hoy tenga una vida hermosa, llena de paz interior, y ya no me dejo sabotear por creerme mínima, y saber que tengo una misión que llevo a cabo desde el alma, para que todas ustedes comprendan el valor que llevan dentro, y trate con mujeres a las que en privado atiendo para darles toda la fuerza necesaria y las armas para que no se den por vencidas; impacte en sus vidas con mi mensaje… ahora sé y doy por sentado que mi libertad no se toca por nada ni nadie.

Porque descubrí el camino para convertir a ese imposible “demasiado bueno para ser verdad”  en mi realidad de todos los días, en sentirme orgullosa de tener lo que se requiere para ser valiente y no callar más…

                      NO SIEMPRE FUE ASÍ

Antes de lograrlo, también me sentí como tú, me creía refugiada y a la vez asqueada, sin propósito por el cual vivir, sin vida interior, sin voz propia, creyéndole a la voz tímida dentro mío que me decía que yo no podía lograrlo, que no tenía lo que se requiere para ser valiente, salir de esa zona de dolor, y así ayudarme y con mi ejemplo ayudar a mi hija a no repetir mi historia, y a otras mujeres a lograrlo, pretendía hacer oídos sordo a los gritos de mí interior que atormentaban mis noches y subestimaba a mi verdadera mujer con temor y silencios que enferman. Que las caretas que siempre había utilizado para ser aceptada y amada, ellas mismas eran lo que me ensuciaba y me ensombrecían. Que incluso todo ese dolor me llevó a tener grandes depresiones, intentar zafar queriendo quitarme la vida; no sabía cómo mirarlo a lo ojos y decirle que yo hacía mucho tiempo no lo amaba, y por años postergué, me estanqué y me llené de excusas que me permitieran seguir los días sin culpas de creer que hacía bien callando… Pero la convivencia cada día era más dolorosa y asfixiante, porque él; déjame decirte; lo sospechaba. 

Era esa mujer que no sabía qué sería de mi vida, que convivía con una pareja que no resultó ser el amor, y que creía que por sus hijos aún pequeños debía seguir atada a eso que la estaba matando; esa persona que se levantaba día a día arrastrando su alma, cubriendo su dolor bajo una careta de amor falso y risas sin profundidad espiritual, para que sus hijos y su pareja estuvieran felices.

Vivía agotada, colapsada, drenada, y esa inexplicable sensación de que había algo más para mí esperando allá afuera. 

Luchaba minuto a minuto entre mostrarme “agradecida con lo que tenía” y “buscar los aspectos positivos” pero en el fondo sabía que me estaba conformando con menos de lo que yo era capaz de ser, con menos de lo que merecía. Agradecía claro, lo que tenía, está bien, porque es el camino correcto para avanzar con lo que era mi esencia; pero no lo quería, no era ya para mí, mucho menos para él; no merecíamos ninguno de los dos tanta mentira sin querer yo mentir.

Esperaba a que estos sentimientos finalmente se desvanecieran mientras dormía… Pero no lo hacían. Sólo continuaban haciéndose más fuertes. Y lo único que ocurría es que me volví cada vez más cansada y desmotivada porque caí en la cuenta de que mi vida se seguía marchando y lo hacía cada vez más rápido, y yo aún seguía en el mismo dolor, en el mismo lugar del cual todos los años, deseaba salir.

A veces quería escapar de esa realidad y para lo único que tenía energía era para aguantar porque no existían ya las fuerzas ni el coraje que necesitaba para dejar de sabotear mi mente.
Era querer hacerlo, era querer ver en el espejo a esa gran mujer que estaba matando adentro mío por no comprender aún que nada malo había fuera, que no se daña diciendo la verdad, que el cambio es necesario y algo natural; que sólo así podía yo avanzar y resplandecer de alegría.

El haber transitado ese camino, y haber encontrado la manera de sanar para no procrastinar más mí destino, me convirtió en la mujer que amo y la cual sé que no para de ascender y brillar.

PASÉ POR MUHCOS OBSTÁCULOS
👉

Tuve a mucha gente en contra
Reproches
Me llamaron desequilibrada mental, amigos y familiares

Aprendí que no hay errores hay lecciones (si sucede-conviene)
 Aprendí que no hay problemas son bendiciones (lo que ocurre es lo único que podía pasar)
 Comprendí que no existen los finales son transformaciones (lo que se termina se termina)
 Entendí que somos energía tu decides dónde la pones (la persona o hecho que llega es la persona o hecho correcto)

Así, el día que esa mujer y su cuerpo no soportaron más mentiras, más silencios y ya no podía hacer que la sonrisa apareciera en mi rostro, mi cuerpo enfermó y la angustia ennegreció todo; fue cuando con mis lágrimas que no cesaban de caer, comencé un viaje a conocer de dónde venía tanto dolor y desamor, por qué yo no tenía el valor que se requiere?… y desde ese día el sol y la vida son el mayor regalo para mí. 

Desde ese día, pude mostrar la verdadera mujer que soy sin temor a hacer daño, porque entendí que callando había dañado a muchas personas, sobre todo a mí; y que  sólo tengo esta vida para amarme, amar y ser feliz.

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